Este fin de semana se ha celebrado el II Congreso Internacional de Fisioterapia y Dolor organizado por la SEFID en el que la participación ha sido simplemente espectacular, según muchos asistentes con tablas en esto de los congresos sobre fisioterapia, “el segundo con más asistentes y repercusión después del de Sevilla del año pasado”. Más de 420 asistentes presenciales y más de 43.000 virtuales a través del hashtag #sefid12 de twitter lo confirman como uno de los eventos de mayor calado de los últimos años.

Más allá de la repercusión, de la calidad de los contenidos ofrecidos por la mayoría de los ponentes, del golpe de realidad ofrecida por otros que siguen anclados en los años 70 y que demuestran las dificultades que nos encontramos para integrar las capacidades de los fisioterapeutas en las unidades de dolor actuales, este congreso ha sido algo diferente.
Leyendo la transcripción del hashtag, en los últimos tweets que reflejan las conclusiones de algunos y la sensación que hemos compartido muchos de los asistentes en los momentos de pasillo, se puede extraer de muchos la palabra “Revolución”. Y posiblemente este congreso sea un punto de inflexión en la manera de entender el dolor y de afrontarlo de muchos de los asistentes, en su mayoría fisioterapeutas, pero no los únicos profesionales sanitarios.
Esa revolución dependerá de lo que hagamos en adelante, de como integremos lo aprendido en nuestra práctica clínica enseñando a nuestros pacientes, y de que transmitamos los conocimientos sobre neurofisiología del dolor a otros profesionales sanitarios para que podamos avanzar entre todos y ayudar a una parte importante de la población, tanto los que padecen dolor crónico en cualquiera de sus formas y diagnósticos, como frenando la progresión y cronificación del dolor agudo.
El cambio ya ha empezado, el “gigante” está despertando y viene pisando fuerte. 
Bienvenidos a la revolución del dolor!

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