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En el día a día de un fisioterapeuta de Atención Primaria nos encotramos muy a menudo con la necesidad de inculcar un cambio de hábitos a los pacientes que no llevan un estilo de vida saludable, o simplemente necesitan mejorar algún aspecto de su vida cotidiana, esto es extensible a médicos, enfermeras, matronas, odontólogos e higienistas, auxiliares, etc.
Un hábito se representa en el cerebro como un surco, un camino establecido. Haciendo un símil se puede comparar con los cauces de un arroyo, cuando cae el agua lo más fácil es que vaya por el cauce que se ha ido formando poco a poco.  Cuando empezamos a hacer algo nuevo nuestro cerebro opone resistencia, ya que los hábitos adquiridos tienen su camino hecho, ese “camino” está representado por conexiones neuronales que transmiten los impulsos eléctricos para transformarlos en acciones o pensamientos. 
Para crear un nuevo hábito, por ejemplo comenzar con una pauta de ejercicio para prevenir problemas de espalda, debemos mentalizarnos, y pensar que SOLO vamos a tener que realizarlo por un tiempo determinado, así evitaremos que nuestro cerebro se agote pensando en “por siempre jamás”. 
Según escribió Maxwell Maltz en su obra “Psicocibernetica” nuestro cerebro crea nuevos “caminos” tras “bombardearlo” con una acción nueva durante 21 días. De manera que proponiendose realizar la nueva tarea durante 3 semanas nuestro cerebro habrá generado un nuevo camino. Al principio nos costará más, y a medida que pasen los días nos irá costando cada vez menos esfuerzo hasta que lo incorporemos a nuestra rutina. La técnica de los 21 días tiene como ventaja que tras ese período tienes la opción de elegir dejar la nueva tarea o renovar el período, esta vez puede ampliarse el tiempo en que realices la tarea si te ves con fuerza.
Aplicado a la educación sanitaria, en mi caso lo que suelo hacer por ejemplo, es pautar una serie de ejercicios para realizar en el domicilio, y programo una revisión en unas 3 semanas, de manera que si hay que modificar algo, o aumentar la “dosis” comenzaría un nuevo período de adaptación a la nueva tarea, favoreciendo la incorporación del nuevo hábito.
El principal problema que nos encontramos es que los antiguos hábitos no “borran” su surco hasta pasado mucho tiempo, por lo que es relativamente sencillo recaer en aquellas costumbres que queremos desechar. Para facilitar esto puede ayudarnos la técnica de “los anclajes” explicada por Rut Roncal en su Blog
Bibliografía:
Maxwell Maltz – Psicocibernetica

Rut Roncal: La verdad Absoluta no existe – ¿Nos hacemos un anclaje?

2 Respuestas


  1. Anonymous on 22 abr 2012

    Tengo una duda el ejercicio de realizarlo 21 veces tiene que ser ininterrumpidamente ó puede ser un día no.?????????

  2. Raul Ferrer on 22 abr 2012

    A ver, anónimo. Cualquier cosa en la que queramos crear una rutina necesitará al menos 21 días para que, gracias a la neuroplasticidad cerebral, las conexiones entre nuestras neuronas faciliten este nuevo hábito. Esto no es una fórmula matemática ni un método exacto para conseguir algo, pero si puede ayudarnos a entender que gracias a la constancia se pueden modificar las conductas que queramos cambiar, que no es imposible y es relativamente rápido.


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