Close-knit family

Existen muchas teorías acerca de la predisposición genética a padecer ciertas enfermedades, y sobre la influencia del entorno en la aparición de las mismas, pero sabemos exactamente cuanto nos afectan los hábitos diarios?. Realmente pensamos que agacharnos como debemos, realizar ejercicio físico puede modificar nuestro “destino”?.

Es cierto que hay muchas enfermedades que dependen de la predisposición genética, la artrosis por ejemplo, afecta más a pacientes en los que alguno de los progenitores ha sufrido o sufre esta dolencia. Pero esa predisposición no debe interpretarse como una batalla perdida, sino como un motivo para poner más interés en luchar contra la enfermedad. La práctica de ejercicio, y una dieta equilibrada ha quedado más que demostrado que son útiles en la prevención de éste tipo de patologías. Y en caso de perder la “guerra” definitivamente, las consecuencias serán mucho menores y la calidad de vida será directamente proporcional a la calidad de los hábitos que tengamos.
No debemos subestimar la importancia de una buena postura, y el reparto equilibrado de cargas. Para ilustrar un poco más la afirmación de que el factor ambiental es determinante, debemos saber, por ejemplo, que el hueso es un tejido vivo, que cambia continuamente y se ha comprobado en cadáveres que las trabéculas óseas, así se llama a la estructura del tejido óseo esponjoso, modifica su disposición en función de las cargas y tensiones a las que le sometamos. En la imagen podemos observar como se acumula el tejido en la región superior izquierda(cabeza del fémur), donde más carga soporta.

Algo parecido ocurre en la columna vertebral cuando aparecen los famosos picos de loro. La aparición de estos crecimientos anormales del hueso son ocasionados por una tensión mantenida del tejido conectivo que rodea a la estructura, traccionando del periostio(capa más externa del hueso) y dejando un hueco vacío, que el hueso (en continuo estado de crecimiento, recordemos) se ocupa de llenar.

No somos conscientes de como la tensión mantenida, una misma postura, un movimiento repetitivo, son capaces de influir en nuestra estructura, incluso en la ósea como hemos visto. Por eso debemos hacer especial hincapié y esforzarnos en este aspecto, porque está en nuestra mano no caer en los fallos de la genética.


Imagen de Esther Gibbons


Bibliografía: 


J.R. Prieto-Montana, J.A. Riancho, La artrosis como enfermedad genetica, Revista Espanola de Cirugia Ortopedica y Traumatologia, Volume 53, Issue 4, July-August 2009, Pages 271-277, ISSN 1888-4415, DOI: 10.1016/j.recot.2009.01.007.

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3 Respuestas


  1. Gerineldo on 08 dic 2010

    Amigo, dices bien, está en nuestras manos. Sólo nos falta poner nuestra voluntad. No podemos ir a casa de cada paciente a darle su medicación o lo que precise, pero podemos escribir buenas entradas como ésta tuya para concienciar.
    Salu2.0

  2. fisioentrevias on 08 dic 2010

    Mugas gracias gerineldo por tu comentario, tienes toda la razón, otra pregunta al caso podría ser, realmente queremos cambiar? Un saludo.

  3. Gerineldo on 23 mar 2011

    Amigo, dices bien, está en nuestras manos. Sólo nos falta poner nuestra voluntad. No podemos ir a casa de cada paciente a darle su medicación o lo que precise, pero podemos escribir buenas entradas como ésta tuya para concienciar.
    Salu2.0


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